martes, 9 de agosto de 2022

  ¿Cómo se define Comportamiento Moralmente Reprochable?

La moral es un sistema normativo cuyo objeto es el comportamiento humano y que reivindica su validez de forma absoluta e incondicional. La moral es una colección de normas y juicios, que se refieren a actitudes o acciones humanas, y se presentan como una obligación estricta, incondicional e ilimitada. Contiene valores específicos de grupo o individuales para la vida privada, asi como normas sociales o humanas para la convivencia publica, como base para el respaldo o desaprobación personal, pero también como base para la recompensa o el castigo. (Francisco J. Campos Zamora, 2020, p.152).

Desde el enfoque cognitivo social se plantea que las normas morales, el comportamiento moral, las nociones de lo bueno y lo malo, son aprendidas en el proceso de la socialización, que permite apropiar los valores existentes en la sociedad, son aprendidas en el proceso de la socialización, que permite apropiar los valores existentes en la sociedad. (Ortega et al: 2002, p. 37).

Las cognitivas ambientales se convierten en un determinante para la conducta moral. Mischel y Mischel (1976, P. 84), señalan que el logro del desarrollo de estructuras cognitivas que permiten la existencia de ciertas competencias cognitivas no garantiza que la conducta de los individuos sea moral, ya que la conducta se ve influenciada por motivaciones en situaciones específicas. Para estos autores dentro de las competencias morales se encuentran habilidades como colocarse en la posición del otro, razonamiento sobre dilemas morales, y la empatía para comprender las consecuencias a largo plazo de los actos sobre otras personas. Asi, la conducta moral se relacionaría con las expectativas de los actos aprendidos desde la propia experiencia o de las experiencias vividas por otros y cuando las consecuencias no fueran inmediatas, se basaría en las propias autoreacciones.

Con base en la perspectiva cognitivo social, el desarrollo de la conducta moral en los niños y niñas inicialmente esta daba por la expectativa de las consecuencias inmediatas y concretas sobre su conducta. Posteriormente, con la maduración, evaluación y reforzamiento de la conducta, se lograran estimaciones más abstractas y con espacios más amplios de tiempo para el resuelto de sus conductas (Mischel y Mischel: 1976, p. 84; Bandura: 1991, p.46). Por otro lado, Bandura (1986, p.37) señala la importancia del modelado, la tutoría y la exposición a las reacciones de los otros, en el proceso de la interiorización de las normas y valores, como guías en el camino que orientaran la propia conducta. De esta manera, los individuos aprenderán a distinguir entre lo bueno y lo malo, asumiendo diversos comportamientos estandarizados, que siguen llevando a cabo en concordancia con ellos, ante la posibilidad de la autocondena y la auto conmiseración (Bandura: 1996, p. 24; Bandura: 2002, p.101). De acuerdo con el autor, la moral se basa en un sistema regulador anticipatorio, donde las personas monitorean y juzgan su conducta según los estándares morales adaptados y las condiciones percibidas, y se autorregulan por las consecuencias aplicadas a sí mismo, buscando preservar la autoestima y la satisfacción. El funcionamiento moral se lleva a cabo a través de tres subprocesos (Bandura: 2002, p. 101):

Monitoreo: es el inicio para el control de la conducta, da lugar a la evaluación de las propias acciones teniendo en cuenta las reglas morales y el contexto situacional.

Enjuiciamiento: se juzga la conducta teniendo en cuenta si se respetan o no las reglas morales.

Autoreacciones: surgen como resultado del enjuiciamiento, el individuo experimenta emociones positivas o negativas que conllevaran a acción final.

 Según bandera, los razonamientos morales no actúan como predictores de la conducta moral de un individuo, ya que el monitoreo no siempre se activa o lo hace de manera selectiva para la evaluación de la conducta, generando la desvinculación del control moral interno. El funcionamiento moral estaría regulado por distintas influencias que incluyen el pensamiento, las autosanciones, la conducta y las influencias sociales. Desde esta perspectiva, el sujeto es considerado un agente autónomo en la elección de sus objetivos, que tiene en cuenta las normas sociales y personales que le dan curso a su conducta (Paciello, Fida y Tramontano: 2012, p. 199; Bandura: 2004, p. 121).

En la infancia, las experiencias sociales más significativas ocurren en la familia donde los roles sociales con los que se pueden identificar los niños se expresan en las relaciones cercanas (Amar y Martínez: 2011, p. 76).  Asi, Bandura da un enfoque interaccionista al fenómeno moral. La desconexión moral y la conducta socialmente desviada Bandura  (2002, p.101) plantea el concepto de desconexión moral para referirse al proceso donde se presenta el desenganche respecto a los valores y normas adquiridos, acudiendo a las justificación plantea el concepto de desconexión moral para referirse al proceso donde se presenta el desenganche respecto a los valores y normas adquiridos, acudiendo a la justificación de las conductas socialmente reprochables con argumentos lógicos, para protegerse de sentimientos como la vergüenza y la culpa.

Los mecanismos de desconexión moral se manifiesta cuando el sistema de monitoreo para evaluar las conductas no se activa. De esta manera se da la desconexión selectiva de los marcos éticos (Bandura: 1996, p. 24).  En este proceso se reestructura la percepción del propio de la propia conducta con el fin de minimizar las consecuencias del comportamiento, manteniendo una coherencia entre dicha conducta y los principios y criterios morales. Lo anterior permite al individuo evitar las autosanciones y los conflictos morales.

Según Mischel y Mischel (1976, p. 84) el individuo procurara siempre justificar su conducta por muy reprochable que sea, para conservar su autoconcepto y autovalía. Esta propensión puede ser explicada desde el concepto de disonancia cognitiva planteando por Festinger (1957, p. 3), que explica la tendencia de los individuos a producir nuevas creencias cuando se enfrentan a una situación en la cual su comportamiento entra en conflicto con sus principios morales, con el fin de minimizar el malestar que esto pueda causarles y reestablecer la percepción de coherencia interna. Las creencias que favorecen el proceso de la desconexión moral se encuentran agrupadas en cuatro técnicas de racionalización, compuestas por ocho mecanismos de defensa que permiten la desactivación de la autoreacciones o autosanciones (Bandura: 1991, p. 45; Detert, Treviño y Sweitzer: 2008, p. 374) y facilitan implementar libremente conductas reprochables.

 Referencias bibliográficas:

Campos Zamora Francisco J., (2020). SOBRE ÉTICA Y MORAL ALGUNAS PRECISIONES ÚTILES PARA ESTUDIANTES DE DEONTOLOGÍA JURÍDICA1. Recuperado de 44533-Texto del artículo-168166-1-10-20201111.pdf       

MARTÍNEZ-GONZÁLEZ, Marina B.; ROBLES-HAYDAR, Claudia A; ALFARO-ALVAREZ, Judys, (2020). Concepto de desconexión moral y sus manifestaciones contemporáneas. Recuperado de:

https://www.redalyc.org/journal/279/27964922024/27964922024.pdf

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