¿Cómo se define Comportamiento Moralmente Reprochable?
La
moral es un sistema normativo cuyo objeto es el comportamiento humano y que
reivindica su validez de forma absoluta e incondicional. La moral es una
colección de normas y juicios, que se refieren a actitudes o acciones humanas,
y se presentan como una obligación estricta, incondicional e ilimitada.
Contiene valores específicos de grupo o individuales para la vida privada, asi
como normas sociales o humanas para la convivencia publica, como base para el
respaldo o desaprobación personal, pero también como base para la recompensa o
el castigo. (Francisco J. Campos Zamora, 2020, p.152).
Desde
el enfoque cognitivo social se plantea que las normas morales, el
comportamiento moral, las nociones de lo bueno y lo malo, son aprendidas en el
proceso de la socialización, que permite apropiar los valores existentes en la
sociedad, son aprendidas en el proceso de la socialización, que permite
apropiar los valores existentes en la sociedad. (Ortega et al: 2002, p.
37).
Las
cognitivas ambientales se convierten en un determinante para la conducta moral.
Mischel y Mischel (1976, P. 84), señalan que el logro del desarrollo de
estructuras cognitivas que permiten la existencia de ciertas competencias
cognitivas no garantiza que la conducta de los individuos sea moral, ya que la
conducta se ve influenciada por motivaciones en situaciones específicas. Para
estos autores dentro de las competencias morales se encuentran habilidades como
colocarse en la posición del otro, razonamiento sobre dilemas morales, y la
empatía para comprender las consecuencias a largo plazo de los actos sobre
otras personas. Asi, la conducta moral se relacionaría con las expectativas de
los actos aprendidos desde la propia experiencia o de las experiencias vividas
por otros y cuando las consecuencias no fueran inmediatas, se basaría en las
propias autoreacciones.
Con
base en la perspectiva cognitivo social, el desarrollo de la conducta moral en
los niños y niñas inicialmente esta daba por la expectativa de las
consecuencias inmediatas y concretas sobre su conducta. Posteriormente, con la
maduración, evaluación y reforzamiento de la conducta, se lograran estimaciones
más abstractas y con espacios más amplios de tiempo para el resuelto de sus
conductas (Mischel y Mischel: 1976, p. 84; Bandura: 1991, p.46). Por otro lado, Bandura (1986, p.37)
señala la importancia del modelado, la tutoría y la exposición a las reacciones
de los otros, en el proceso de la interiorización de las normas y valores, como
guías en el camino que orientaran la propia conducta. De esta manera, los
individuos aprenderán a distinguir entre lo bueno y lo malo, asumiendo diversos
comportamientos estandarizados, que siguen llevando a cabo en concordancia con
ellos, ante la posibilidad de la autocondena y la auto conmiseración (Bandura:
1996, p. 24; Bandura: 2002, p.101). De
acuerdo con el autor, la moral se basa en un sistema regulador anticipatorio,
donde las personas monitorean y juzgan su conducta según los estándares morales
adaptados y las condiciones percibidas, y se autorregulan por las consecuencias
aplicadas a sí mismo, buscando preservar la autoestima y la satisfacción. El
funcionamiento moral se lleva a cabo a través de tres subprocesos (Bandura:
2002, p. 101):
Monitoreo:
es el inicio para el control de la conducta, da lugar a la evaluación de las
propias acciones teniendo en cuenta las reglas morales y el contexto
situacional.
Enjuiciamiento:
se juzga la conducta teniendo en cuenta si se respetan o no las reglas morales.
Autoreacciones:
surgen como resultado del enjuiciamiento, el individuo experimenta emociones
positivas o negativas que conllevaran a acción final.
Según bandera, los razonamientos morales no
actúan como predictores de la conducta moral de un individuo, ya que el
monitoreo no siempre se activa o lo hace de manera selectiva para la evaluación
de la conducta, generando la desvinculación del control moral interno. El
funcionamiento moral estaría regulado por distintas influencias que incluyen el
pensamiento, las autosanciones, la conducta y las influencias sociales. Desde
esta perspectiva, el sujeto es considerado un agente autónomo en la elección de
sus objetivos, que tiene en cuenta las normas sociales y personales que le dan
curso a su conducta (Paciello, Fida y Tramontano: 2012, p. 199; Bandura:
2004, p. 121).
En
la infancia, las experiencias sociales más significativas ocurren en la familia
donde los roles sociales con los que se pueden identificar los niños se
expresan en las relaciones cercanas (Amar y Martínez: 2011, p. 76). Asi,
Bandura da un enfoque interaccionista al fenómeno moral. La desconexión moral y
la conducta socialmente desviada Bandura (2002, p.101)
plantea el concepto de desconexión moral para referirse al proceso donde se
presenta el desenganche respecto a los valores y normas adquiridos, acudiendo a
las justificación plantea el concepto de desconexión moral para referirse al
proceso donde se presenta el desenganche respecto a los valores y normas
adquiridos, acudiendo a la justificación de las conductas socialmente
reprochables con argumentos lógicos, para protegerse de sentimientos como la
vergüenza y la culpa.
Los
mecanismos de desconexión moral se manifiesta cuando el sistema de monitoreo
para evaluar las conductas no se activa. De esta manera se da la desconexión
selectiva de los marcos éticos (Bandura: 1996, p. 24). En este proceso se reestructura la percepción
del propio de la propia conducta con el fin de minimizar las consecuencias del
comportamiento, manteniendo una coherencia entre dicha conducta y los
principios y criterios morales. Lo anterior permite al individuo evitar las
autosanciones y los conflictos morales.
Según
Mischel y Mischel (1976, p. 84) el
individuo procurara siempre justificar su conducta por muy reprochable que sea,
para conservar su autoconcepto y autovalía. Esta propensión puede ser explicada
desde el concepto de disonancia cognitiva planteando por Festinger (1957,
p. 3), que explica la
tendencia de los individuos a producir nuevas creencias cuando se enfrentan a
una situación en la cual su comportamiento entra en conflicto con sus
principios morales, con el fin de minimizar el malestar que esto pueda
causarles y reestablecer la percepción de coherencia interna. Las creencias que
favorecen el proceso de la desconexión moral se encuentran agrupadas en cuatro
técnicas de racionalización, compuestas por ocho mecanismos de defensa que
permiten la desactivación de la autoreacciones o autosanciones (Bandura:
1991, p. 45; Detert, Treviño y Sweitzer: 2008, p. 374) y facilitan implementar libremente conductas
reprochables.
Referencias bibliográficas:
Campos
Zamora Francisco J., (2020).
SOBRE ÉTICA Y MORAL ALGUNAS PRECISIONES ÚTILES PARA ESTUDIANTES DE DEONTOLOGÍA
JURÍDICA1. Recuperado de 44533-Texto del
artículo-168166-1-10-20201111.pdf
MARTÍNEZ-GONZÁLEZ,
Marina B.; ROBLES-HAYDAR, Claudia A; ALFARO-ALVAREZ, Judys, (2020). Concepto de
desconexión moral y sus manifestaciones contemporáneas. Recuperado de:
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