Señale,
explique y ejemplifique cuales son los factores y causas criminógenos
preponderantes para que un individuo adquiera o materialice la idea criminal
traduciéndola en delito.
Los factores criminógenos, que son estímulos
que propician la comisión de actuaciones marginales no aceptadas por la
sociedad, pueden ser de origen endógeno (inherente a la persona) o exógenos
(propiciados dentro de un medio) y tienen una connotación criminoimpelentes, o
sea, que favorecen la comisión de un delito. Como contraparte, están los
condicionantes criminorepelentes que evitan, cuales frenos inhibitorios, la
actividad delictiva. (Rodríguez. 1981).
Para
explicar esta situación, se utiliza como herramienta la criminodinamiaca, que
busca establecer la forma en que se desarrolló el comportamiento antisocial. Ya
solo el término ´causa´ conlleva implícito una fuerte conexión entre la
relación sujeto y objeto, y de paso, una gran carga emocional asociada.
Respecto
a los factores, se puede retomar el ejemplo médico para que quede más claro.
Existen factores propios de la persona que la hacen más proclive a padecer
enfermedades, por ejemplo: males cardiacos, como la herencia familiar, el sexo,
la presión arterial, entre otros. En estos ejemplos, la causa del puede ser
genética.
También,
existen factores externos que favorecen el padecimiento de esos males, como el
tabaquismo, el alcoholismo y la obesidad. Aquí la causa puede ser los malos
hábitos alimenticios, aunado a una baja inactividad física, y el abuso de
sustancias. (Zúñiga López. R.1976.P.103).
Evidentemente,
por lo general, la explicación de una conducta delictiva no encontrara una
respuesta única y será la combinación de factores endógenos los que puedan, con
mayor certeza, explicar un comportamiento antisocial.
Asi
pues, se ha permitido inferir, desde una hermenéutica criminológica, en la cual
no solo existe un único factor al que se le atribuya la responsabilidad
exclusiva de un delito, sino la mezcla de factores como modo de percibir
holísticamente el fenómeno.
Un
aspecto aplicado a la criminología, respecto a esos factores, es la posibilidad
de predicción, sea esto: hechos similares anteriores que han formado un patrón
de conducta ante determinados factores, los cuales, por lo general tienen un
resultado muy similar con las obvias excepciones del caso. (Zúñiga López.
R.1976.P.104).
Se
debe de recalcar que, definitivamente, un único factor será la causa por la
cual se cometerán delitos, sino que casi siempre, es la combinación de varios
factores, endógenos como exógenos los que propician la comisión de delitos.
Como
corolario a lo indicado, se rescata lo manifestado por Rodríguez (1981) quien
indico:
La
criminología intenta describir y explicar la conducta antisocial, situarla en
un momento y lugar determinado y dar leyes de aplicación universal. Pero no es
solamente descriptiva, sino que busca ante todo encontrar las causas que
producen y los factores que favorecen el fenómeno, y por lo tanto encontrar la
forma de evitarlo. (p.26).
De
tal forma, existen factores de riesgo predictores que se utilizan para
determinar qué tan probable es, para una persona, convertirse en criminal.
Estos factores pueden ser, según Rodríguez (1981), predisponentes, preparantes
o desencadenantes. (Zúñiga López. R.1976.P.105).
Los
predisponentes son los que ya la persona las trae desde su nacimiento o los
desarrolla durante su vida; sin embargo, este solo hecho no es sinónimo de que
sea una persona infractora. Se requiere de más para que una persona cometa el
hecho criminal.
También,
se tienen los preparantes, que la persona los desarrolla en su interior,
producto de la interacción social con el medio y el rechazo o la marginación
que se interrelacionan con este. Tal marginación a recursos y a medios puede
provocar una frustración en la persona que seguirá en aumento si no se tienen
mecanismos de escape o de liberación.
De
no contar con la contención correspondiente y llegado a un punto limítrofe, la
persona puede reaccionar a los desencadenantes. Esto mediante una decisión
apresurada y advenediza producto de un arrebato de ligereza; o, por el
contrario, después de haber sopesado concienzudamente su situación particular
llega a la determinación de que no le queda más remedio que proceder a la
comisión de un delito.
De
aquí, la importancia de que la persona cuente con medios de apoyo que le
permitan dosificar los impulsos y las manifestaciones endógenas junto con un
correcto abordaje de la incompleta socialización que posea. (Zúñiga López.
R.1976.P.106).
Referencias
bibliográficas.
Zúñiga
López, Randall, (1976). Fundamentos de la Criminología. San José, C.R.: EUNED,
2021.
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